viernes, 15 de junio de 2012

Poesía Difusa


Ansias de ti
Anhelo de ti

Te deseo
Te espero...
O eso creo
El tiempo se toma su tiempo
Mi prosa pierde su sentido
Así la inspiración toma el control
Tus ojos, tu pelo, tus lunares, tu boca, tu lengua, tus piernas abiertas

Extraño
Extraño es pensar que te amo, que me amas, que nos amamos...
Extraño es pensar en distancia
Soñar contigo y no tenerte
Haber probado de la gloria que es un minuto en tus adentros y perderte
Escribir estas lineas que son tuyas
Aceptar una vez más el verbo “recordar”

Poesía difusa es lo que tengo, versos que no se encuentran a si mismos...
Versos que te buscan, que te ansían, que te necesitan
Versos que esperan llegarte, y adentrarse

Poesía difusa, palabras, no más
Palabras, y la esperanza de que sientas, y desees, así como yo...

Mario Doñé
21 de Enero del año 2012

Todo en la Tierra tiene su nombre


Todo en la Tierra tiene su nombre y quizás mi error más grande fue querer ponerle uno a lo que teníamos. Con la fuerza de un nombre atamos nuestro amor a la tierra, lo expusimos a la mirada de Dios, lo echamos a los cambiantes vientos del destino, lo pesamos en la balanza de las leyes humanas.

Sin nombre éramos esquivos, etéreos; éramos gas y el ruido de la vida nos traspasaba. Como fantasmas íbamos por el mundo y de nosotros solo percibían ectoplasma.

Algo que era nuestro, tan nuestro. Un amor que solo nos pertenecía a nosotros y ahora, aparentemente, es del mundo, es objetivo, es terrenal.

Te olvidaste de lo que nos hacía únicos, lo que nos hacía diferentes, especiales. Éramos tu y yo contra el universo mismo, contra Dios y sus designios, contra la gente y lo que opinaran.

No sé en que momento se perdio ese folio, en que momento dejaste de sentirlo. Yo por mi parte no me olvido, por mi parte, aún lo siento.

Estoy enamorado de ti como la primera vez. Con la misma ilusión, las mismas ganas, el mismo empeño y con el peso del tiempo, de las experiencias vividas, del amor compartido.

Solo quiero que recuerdes la esencia de lo nuestro. Dejemos este plano y volvamos a lo arcano, a lo onírico.

Olvídate del mundo y ven conmigo...

Mario Doñé 
28 de enero del 2012

viernes, 13 de abril de 2012

Pocas cosas como aventurarme a los enigmas de tu cuerpo. Ese constante recorrer y descubrirte. Desnudando tus misterios, visitando tus adentros. Grabando la quintaesencia de tu organismo entre la llema de mis dedos.

24/3/2012
Es porque eres, y existes, y andas por ahí. Con ese paso tan tuyo y ese nombre.

24/3/2012

Longing


I long for you and your caress. The feeling of your sweet and warm breath upon my face. I can't seem to get rid of this need, this necessity of exploring every nook an cranny of your being, from the tip of your toes to every fiber of your hair. I'm in this deep state of need, in this craving of you.

Give yourself to me once more, wrap me between your legs and never let me go again, 'cause everyday I see you I think is the last I'll do, and every passing moment without you makes my days longer.

Let me feel your skin against my skin, the pressure of your body on top of mine. Feel me slip inside of you as I make you mine. I want to hear you gasp, moan, scream as I fill every inch of your insides.

I long for that moment when I stare deep into your eyes as I enter you, close my eyes and hear your voice carry with your breath: “I love you”

Mario Doñé
5/02/2012


miércoles, 21 de marzo de 2012

Ad Infinitum


Ahora, cuando cierro los ojos a contemplar el infinito, te veo a tí. El inmeso espacio entre mis pupilas y la piel interior de mis párpados es invadido por tu imagen y semejanza. Te dibujo desnuda (como me gusta) y llego a tal punto de sentir tu cuerpo y su calor sobre el mío. Siento tu respiración, tu olor, ese negro imposible de tu pelo rozando mi frente, abres tu boca de luz y me besas. Te abrazo fuerte (ya te he dicho) como si quisiera fusionarme contigo, como queriendo formar un solo cuerpo, una carne, un solo ser. Miro tus ojos cansados, esos impenetrables mares castaños, veo como los entornas y busco inmediatamente tus labios para presenciar el milagro de tu sonrisa. Nada como ver tus labios semi-abiertos tratando de esconder tu dentadura imperfecta que guarda esa lengua cargada de gloria. No aguanto. Me acerco. Te beso. Me duermo. Despierto. Abro los ojos. Dejo atrás el infinito. Escribo.

Mario Doñé 
1 de Febrero del año 2012, 2:40 a.m.

Pesquisa


¿Cuantas veces me has dejado ya? ¿Cuantas veces me has cerrado la puerta? ¿Cuantas veces más me devolverás la esperanza y me la arrancarás del pecho con todo y corazón? ¿Llorarás cada vez que lo hagas? ¿Y si soy yo que te dejo? ¿Puedo arrepentirme y alegar debilidad para regresar? ¿Me recibirás como yo te recibo a ti? ¿O me rechazarás diciendo “no es el momento”, “quiero pero no puedo”, “también te amo pero no puede ser”?¿De dónde sacas esa fuerza para alejarte que luego la pierdes y regresas? ¿Debo quedarme en este estado paranoico esperando el adiós definitivo? ¿Hasta que otro llene tus espacios? ¿Hasta que tengas quien te escuche y te comparta y te sienta y te viva como yo te escucho te comparto te siento y te vivo? ¿Seguiŕe mendigando tu presencia? ¿Seguiré necesitando de ella? ¿Volveré a sentir el sopor de tus brazos? ¿Se aferrará tu sexo al mío como siempre? ¿Dejaré de hacerme preguntas? ¿Cesarán de nacer las unas de las otras? ¿Encontraré respuesta? ¿Será amarte mi sino por siempre?

Mario Doñé
27 de enero del año 2012

Volviste


Como si no bastara con pensar en tí todos los dias, tuve que escuchar tu voz y esta necesidad de contarte y que me esuches, de que me cuentes y escucharte, arrecia.

Violento e inesperado, tu recuerdo detona, me destroza en la millonésima parte que me compone, vuelvo a tatuarte tras mis pupilas: Etérea, transparente, desnuda si no fuere por el negro de tu pelo.
Allí anidas y te rehusas a escapar...

Mario Doñé
27 de enero del 2012, 2:03 a.m.

Cosmos


Se siente como si eones hubiesen pasado desde el día que te descubrí: una masa de carne blanca, moteada, con su fibra de azabache en lo que llamaríamos el norte, llena de sangre y tejido y más carne por dentro. Esa galaxia de leche orbitada por lunas negras, sus dos iridiscentes pulsares marrones y su nebula cargada de saliva y colmillos y gloriosa lengua.

Y ese sol que se ponía siempre en el sur, toda la furia combinada de sus amaneceres y atardeceres, su cénit y su nadir conflagrándose, y como me invitaba a calcinarme en su interior y penetrarlo hasta lo más profundo de su núcleo, destrozando su corteza sin piedad, desdoblandose y deshaciendose en mi boca.

Como sueño con desvanecer, con que me desintegres y me hagas uno contigo, con que me invites a ser parte de esa maquinaria cuántica que me llevo a estar y a ser. Y es que después de haber probado paraíso, tras haber viajado tantos años luz buscando tu blanco, y tu negro y tu marrón y lo rojo que eres por dentro, ya no hay prisma que me muestre color.

Quiero orbitar, orbitar nada más, orbitar para siempre como un sátelite a los anillos de tu cinto. Orbitar como una de tus pequeñas lunas negras, y que me busques y me encuentres, que me cuentes. Explorar tus agujeros negros, alimentarme de los néctares que emanan de tus pulsares y mutar bajo la ultraviolencia de tus planetas.

Mario Doñé
16 de Enero del año 2012

Musings


Ahora te vuelves el mas refinado combustible para los mecanismos que accionan mi memoria poetica.

Ahora ronda este homunculo de ti por mi cerebro y con una pluma tres veces su tamaño escribe constantemente, incesante, con fervor cuasi-religioso.

Ahora que te me escapas de entre los dedos, como puño de arena en el agua, que te deslizas, te contorsionas, que muerdes, que arañas.

Ahora que inspiras al tiempo que yo expiro…

Empiezo a palpar las distancias y siento que todo estaba bien hasta que empecé a escribir de nuevo.

Mario Doñé
21 de Enero 2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

...


"Tu cuerpo blanco como la luna de los sueños. Tus ojos abiertos sobre un enigma. Tus manos sabias. Bajo al fondo del mar y toco, justo antes de morir, una piedra redonda. La piedra me trae de regreso a la superficie. No trato de entender lo que ocurre, me tiendo sobre tu cuerpo y escucho lo que dicen los astros. Una voz trata de romper los espejismos pero ya no puede. Eres tanto así, tanto bella. Un regalo de la muerte. Mi cuerpo no lo puede creer, no creo en mi cuerpo. Mi cuerpo se opone como estúpida ciencia entre tú y yo. Tu cuerpo se deshace para dejarme entrar, mi cuerpo es duro como una ley, como un pacto de otros. Renuncio a mi cuerpo y me entrego al tuyo, renuncio a mi alma. Eres el hueco en mi corazón, la raya en mi pensamiento...

...Todo sin ti es desteñido y sólido, algo ya no está conmigo, el encanto murió y sólo quedan el insípido placer, la oquedad, el vicio. El deseo sigue intacto pero la atmósfera no fluye. Tenías una forma peculiar de iluminarme, un silencio con leves resonancias de estaciones llovidas, de hoteles a mitad del desierto... Y no se trata de mí sino de ti, de tu fatiga y ausencia en cualquier instante, algo que es nuestro secreto, algo frío y peligroso.

Tu cuerpo era mío cien años antes de pertenecerte, te salvé muchas veces en otras vidas, torcí tu corazón y nadie puede enderezarlo. Nada hice con secretas intenciones, no hubo dinero ni honores a cambio, no hubo pacto ni chantaje. Te entregaste a mí y te tomé con sumo cuidado. Estabas hecha de tal forma a mi naturaleza que nadie estará contigo sin tenerme un poco...

...Lo duro es pensar cómo se pierde el tesoro, cómo me devora el hastío. Soy el señor sexo, el señor muerte pronta, el señor amor, y eso no me ayuda a encontrarte, eso es algo más que pierdo contigo..." 

- Efraím Medina Reyes.

sábado, 7 de enero de 2012

Inlucidez

Inlucidez

Suficiente en materia de amor es tragar palabras, es saber que no importan los años que pases siempre vuelves al mismo sitio con esta lucha de amor que no se acaba. Es entender que hay amores que tienen todo el potencial de ser el amor de la historia pero que por el hecho de merecerlo, no se les garantiza de inmediato que los sean. Y ahí es cuando el amor se complica, cuando juega a ni contigo ni sin ti.

Amor, ¿cómo te digo que para mí lo único que es suficiente es tu silencio a mi lado? Los segundos se pasan solos, tu compañía me amarra y me derrite el alma, que por las noches duermo sin pena, y que cuando te abrazo a la despedida, arranca una arritmia preciosa en mi corazón por volverte a ver. Hay un infarto en mi pecho que lleva tu nombre. Real fue entender que yo mismo permití durante todos estos años que este amor haya sido más grande que yo. Fui víctima de una gran historia de amor.

Real también fue esa sensación que con los años añejé de rehusarme a todo dar a renunciar a ella. Si cierro los ojos era ella y al despertar seguía siendo ella. Viví con la fe de que si estábamos juntos lo suficiente, un día ella lo vería tal y como lo hacía yo. Apostaba el alma a que a ella le pasaba igual. Esa fue mi realidad, la que nunca tuve el coraje de decírsela de frente.

Suficiente fue cuando supe que los días de intensidad que teníamos eran sus mejores momentos de “lucidez” y que quise poner así: -lucidez-, porque entendí que eran tan escasos y efímeros que esta ironía tenía que salir de alguna identidad oculta de su esencia como mujer. Que errado estaba yo. Ella era la inlúcida a diario y la otra, de la que yo me enamoré, no era más una dosis inestable de lo que un día, lucidez y su potencial podrían llegar a ser. Sin embargo ahí estaba yo, despertando con el sabor amargo de unos años que malgasté esperando lo que en realidad no llegó.

Estoy cansado de querer excavar por estos escasos y hasta míseros momentos. El amor ni se pide ni se mendiga. Creo en la grandeza de un amor, soy el trampolín de los saltos de fe pero este círculo me tiene en un vaivén de soberbia y cobardía. Ahí fue que comprendí lo que era suficiente al amar. Pero cuando hablamos de realidad, hablamos de entender que en muestras de amor puro, lo importante no es creer si somos o no somos los indicados, es comprender de una manera totalmente libre y espontánea dentro de nosotros mismos que nuestra sonrisa nace con la felicidad de la inlúcida otra persona. Mirando desde dentro entendí que hasta que ella no se embarque a la realidad todo esto es temporal. Tremenda inestabilidad. Lo que nos trae de vuelta al inicio.

Suficiente es que yo hoy decida por tensión y ansiedad, por esa felicidad que me trae amarte, por la promesa que te hice de que siempre iba a estar para ti, que ya este amor no va ser cuando yo quiera, si no cuando tu corazón maneje la libertad necesaria para disfrutar esta entrega. En infarto o en tu boca sé que estamos cerca del final, donde todo empieza.

David Mella

1ero. De diciembre, 2011

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Ella

"Ella y yo tuvimos buenos momentos, tuvimos diálogos y sueños, tuvimos citas y canciones, tuvimos sexo con amor, sexo con magia, sexo con sangre y locura. Quizá quiera negar aquel tiempo pero voy a estar aquí recordando que le enseñé a mover estrellas, a leer escritores cojonudos, a entender lo que nuestros ojos no ven, lo que no zumba, las criaturas de oscuro aire. Ella me enseñó a saber y eso al menos es cierto. Ella es esquiva, silenciosa, con heridas antiguas. Debes amarla con cuidado, puede ponerse fría y dura como un sapo de yeso, puede guardarse en sí misma como un caracol resentido."

- Efraím Medina Reyes.

viernes, 17 de junio de 2011

Me declaro incompetente (la última carta)

Existen personas que no quieren ser felices? Este es un extracto de un cuento que estoy escribiendo y que aún no publico. Por eso verán que no es firmado por mí y que quien les escribe no es más que el narrador de esta obra.

“De todo mal que te hice me arrepiento y te pido perdón. Si, Paula… te he hecho daño. He hecho hasta lo imposible por enseñarte las maravillas de la vida, me he ido a los rincones más remotos de los recuerdos de alegría que tengo de ti para recrearlos y que los disfrutes obteniendo a cambio solo el trago amargo del fracaso al cuadrado. Pero hay algo que tengo muy claro: Esta guerra nunca ha sido mía.

De lo único que soy culpable Paula, es de entregarte amor puro y sin miedo pero me declaro totalmente inocente del aguacero torrencial que moja tu corazón todos los días. Por más que te arregles, estas rota desde dentro y haces un esfuerzo admirable por tragártelo y ocultarlo. Admirable. Tu misma cocinaste y preparaste esta lluvia y hoy te quejas del diluvio. Irónico. Duele más saber que tú llegaste hasta aquí por tu propia cuenta y que con el mismo esfuerzo sobre el que construiste esta farsa de ti que los demás aprueban y quieren es la misma hipocresía que hoy juega en tu contra. Te declaraste nula a la autenticidad.

Lo peor de ti Paula, es que has hecho todo este proceso de manera consciente. Sabes que lo que haces es inestable, que te hace mal, que te envenena por completa y que cada día la salida se hace más oscura y aun sigues ahí excavando más profundo buscando saciar una curiosidad malsana que lo único que hace repetir este círculo vicioso una y otra vez…una y otra vez. Me atrevo a decir que tienes una necesidad de estar mal. Toda la vida le has huido a la verdad a tal punto que cuando no quieres encarar el presente lo cambias por uno nuevo sin pensar en los sentimientos y vidas que vas dejando atrás. Eres injusta contigo y con tu pasado.

Y hablando de ti Paula, eres la mujer que más cerca me ha tenido. Yo soy el hombre que más cerca ha estado de ti y ambos nos hemos virado esa cercanía siendo los dos, las personas que más se han alejado uno del otro. Sin embargo, aquí estamos plasmando otro intento fallido de mostrarte felicidad, por generar un abrazo sincero desde tu alma a tu corazón. Buscando la forma de que te reconcilies contigo. Aprendí a la fuerza a dejarte sola, cosa que de paso admito que soy bastante malo en ello. Pero hay algo que tengo muy claro: yo no tengo razones para quedarme tomando consciencia del daño que me haces. No me has dado siquiera una razón para hacerlo (Aunque estoy seguro que no estás en un momento lucido de decidir, debes entender que yo me quiero y se dónde soy bienvenido)

Quiero que sepas que yo llego hasta aquí Paula. Tú puedes ser feliz, mereces ser feliz, pero no quieres ser feliz. Nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer pero ya no estoy seguro de que quieras que amanezca. Me voy, no soporto tu mundo. Recuerda que esta es tu decisión y que esto es lo que has querido. Voy a apagar las luces, a recoger mi amor y me marcho de tu corazón. Sé que la niña quinceañera dentro de ti me despedirá con un abrazo fuerte de esos que tantos te gustan.”

Perdóname mi niña. Un beso,

Sebastián.

viernes, 4 de febrero de 2011

De intensidad, olvidos y momentos

Hoy, alguien me quiso pedir de manera errónea que olvidara la intensidad del amor que un día sentí por una mujer. Independientemente de la forma como era esa relación y sobre todo la persona por la sentí ese mar de sentimientos al final haya sido buena o mala conmigo, me parece un insulto a los dos olvidar la intensidad y su magnitud. Aquí el dolor solo es un recordatorio de humanidad y esta carta es un aclaratorio a la virtud de querer recordar.

De intensidad, olvidos y momentos sé muy poco, pero sí sé que es imposible controlar los sentimientos, que nunca se van, y que se manifiestan a flor de piel. Poca gente sabe lo que pide cuando dice que recuerde sin poner el corazón, pero ¿a dónde se van los olores, las siluetas, los perfumes, la respiración? Es como si me pidieran que me enamore por el hecho de tener a alguien al lado sin llamar por su nombre a cada corazón. Me disculpan, eso no es amor, son aves de turno, amores de paso donde el sentimiento no amanece contigo. Cuando el amor muere, lo que queda claro es que se apaga el deseo. Yo no quiero estar con ella, pero lo que me queda de ese amor, lo bonito; apagarlo, guardarlo, tirarlo por la borda, me parece un insulto mi inteligencia.

El amor entre tres es un fallo, no existe. Es por esto, que necesariamente, al final, alguien tiene que perder. Esta es la misma razón por la que los amores cobardes, los que no llegan al cielo, se justifican en una moral banal por miedo al qué dirán. Muchas relaciones pagan siempre la consecuencia de un problema de elección y la vida lo cobra con intereses en la mayoría de los casos con el precio de nuestra felicidad. De olvidarla, hace rato que la olvidé. Pero no me pidan que renuncie al amor. Es absurdo desperdiciar un sentimiento latente por estar aferrados a una moral barata que no acepta victorias por venganza. Es una injusticia para los tres.

De intensidad, olvidos y momentos sé muy poco, pero sí sé que hay personas que sienten un amor tan grande y verdadero que simplemente les cuesta dosificarlo para que otra persona, que ellos consideran correcta en su problema de elección, no sepa manejar ese torrente de energía y simplemente se vaya apagando con ella, dos corazones y dejando exhausto al amor. Esta vez, iré contra la corriente y aceptaré que ella tiene que rehacer sus convicciones respecto al amor y que yo he sido muchas cosas en su vida. Sin buscar culpables me atrevo a decir que esto no tiene nada que ver conmigo. He sido su constelación, su jardín, su mirada y su paz. Su más grande anhelo que le han prohibido. De intensidad, olvidos y momentos no sé corazón, pero estoy más que seguro que he sido un golpe tajante a tu moral.

David Mella/1.02.11

lunes, 31 de enero de 2011

¿Que hay después del amor?

Irrealidad. Desconocer los espacios, tergiversar situaciones. Uno se acerca lentamente y de manera espontánea a un abismo oscuro y hace un esfuerzo notable por permanecer allí. Viviendo una y otra vez cosas que no pasaron, no pasaron de esa manera o simplemente no pasaron. Existe un interés manipulado de ansiedad de tragarse las mentiras y volverlas parte de una historia de amor mal contada. Alguien tiene que ser el culpable.

Recuerdos. ¿Quién tuvo la culpa? No sé si te sueño de día y te pienso de noche. Uno de los dos tuvo que tomar una decisión, pero por más que cierras los ojos no logras ver cuál era y no consigues una razón que te permita sentirte cómoda con ella. Empieza un juego mental entre la irrealidad, los recuerdos y la paranoia. Jaque. Despacito, comienzas a envolver emociones tratando de ser sutil con tu alma. Tiene que haber una respuesta clara a todo esto.

Recuerdos de recuerdos. El resultado de ir despacio con tu alma te traiciona y la tranquilidad virtual que habías obtenido de recordar quien tenía la culpa y la satisfacción lograda de haber por fin encontrado esa razón que te permitirá cerrar los ojos esta noche ahora se transforma en una taza de resignación. Una dosis de drama a una confusión barata donde alguien pierde y alguien gana sin cabida a negociación. Ver personas que no estuvieron, abrazos que sellaban despedidas, besos que intentaban salvar lo perdido son algunos ejemplos de estos intentos fallidos de recordar un recuerdo. Lo que hay después del amor parece ser agotador.

Después del amor hay que caer. El alma y el corazón deben ser capaces, casi como dos entes autónomos de dar un salto de fe. Es en esta caída libre, donde te vas dando cuenta que aun con todo lo que has irrealizado, recordado y recordar que recordaste aún existe una herida latente que no termina de suturar. Aun no has vuelto a ver a esa persona, no te has llenado los ojos de realidad. Lo que hay después del amor solo es real cuando eres capaz de ver esa persona una y otra vez, una y otra vez sin tener que pasar por este proceso desde su etapa inicial. Nos gusta desafiar nuestro proceso con ese reencuentro para entender de manera tangible si lo que existe dentro es odio o perdón sin cabida a negociación. Hay que volver a tomar una decisión.

Hay amores que simplemente renuncian al amor, hay amores que prefieren parar de soñar, algunos amores deciden vivir de ilusiones, otros desayunar mentiras pero pocos amores se permiten tomarse un tiempo para vivir un proceso de desintoxicación, un pacto de alivio a la razón que busca desprender el presente de la zozobra de entender un pasado fabricado de mil formas para hacernos daño que inventamos por la incoherencia natural de querer entender en vez de aceptar. No pienses de más.

Lo que hay después de un amor, de una relación, es la magnífica expresión del ser humano que busca tratar de impregnar, con la ayuda del tiempo, cantidades racionales de recuerdos verdaderos acompañados de deseos enardecidos de manifestar en almohadas, compromisos inigualables que sin importar su duración, van a enriquecer la oportunidad de morir y contar nuestras vidas. Al final, muy final, lo que existe después del amor, siempre será más amor.

David Mella/30.01.11

lunes, 29 de noviembre de 2010

Nota al sombrero

Esta nota se la deje a una chica en el refrigerador de su corazon. Siempre soy el que se enamora del desamor, el que busca la mentira, el de la paranoia. Esta vez esta joven se predispuso a darme un apreton de manos, a dedicarme dos horas para que me diera tiempo preguntarle si ibamos a dormir juntos alguna vez o si preferia que le diera tiempo a digerir el descanso que anhelaba su alma. La chica usaba sombrero, cosa que ya se ve poco en estos tiempos, y le admiti mil veces que podia enamorarla sin malicia a un vestido y a ella. Sus ojos, verdes como un valle tranquilo recien amanecido....la unica paz en su ansiedad.


"Te agradezco eternamente tratar de no perder lo más por lo menos pero, ¿qué estamos haciendo? Esto aún no es nada. Somos dos personas que se están conociendo. No te desesperes. Sé que se te han juntado los sentimientos. La distancia separa la realidad y te llena la irrealidad de ansiedades. Creo que deberías aprender a vivir el día a día Te falta la ilusión, tu sed de soñar se muere de hambre y de abandono.


En tus ojos verdes he de notar que te has cerrado el corazón a sentir, pero solo tú serás capaz de saber cuándo volver arriesgarte. No digo que sea yo, mujer de piel morena, quien te erice la piel, pero no me culpes a mí por ser quien soy e impregnarte un poco de lo que tengo para dar. No te miento, no soy un actor, pero quizás si un caballero sincero que escribe esta carta para que entiendas que renuncio formalmente al amor a conveniencia.

Te has puesto un sombrero que te protege de la dulzura, de la magia. Lamentablemente por más que cerremos nuestro corazón, viajemos a la defensiva por la vida, nunca seremos capaces de controlar el siguiente error o el siguiente amor. Es cuestión de volver a confiar.

Vivir a conveniencia no es vivir, es aguantar. Resignarse a la comodidad. Te invito a renunciar alegoísmo. Que tu sombrero solo sea una pieza de vestir, que ningún poeta note la tristeza de tu alma por él. Devuelvele el brillo a tus ojos. Dedicate a andar, llevate el sombrero para que te cubra del sol y nada mas. Y comprende que con esta nota no digo que te lo quites morena, es simplemente que te dejes llevar."

viernes, 22 de octubre de 2010

Vamos cupido...

Había sabido por un tiempo la respuesta de esta negociación. Era un acuerdo con cupido, un café y un amor. Pactamos vernos un viernes; la dama fiel de porte elegante nunca jamás llegó. Escribí una carta al portador declamando a sinceridad la verdad de un corazón cerrado al amor pero abierto a un par de esperanzas color verde. Pasaron las horas, era un norte sin sábado. Estaba a punto de perder el horizonte, cuando de repente se escucha la campana de la puerta, era cupido vestido de mujer. Bella como siempre, pero con el alma guardada bajo candado y la fe enterrada en un norte perdido. Era sábado. Recuerdo como hoy que era el último café que bebía con cupido. Mi cupido no cargaba flechas ni un corazón gigante, tenía un anillo en forma de estrella; irradiaba su luz al mundo. Pero hoy, en mi espacio, cupido era gris, tenue, opaca. Le faltaba la sutileza y el encanto de mujer. Vamos cupido, que te pasa? Sabes que deliro por tu sinceridad. Tarde; ya la suerte estaba echada, los dados lanzados, cupido había venido con un frente de negociación firme y desviada. Irónica. “Tengo que dejarte, ya no puedo estar a tu lado”. Con una mirada a los ojos, le dije lo que sus oídos no querían escuchar: “le has vendido el alma al diablo cupido; que has hecho?” Dos lágrimas caían en su mejillas, muda. “Es eso, o Dios ha obrado en ti para que sanes un alma pérdida?” Mi dama seguía en un silencio incómodo, inmaduro.

“Tu trabajo es llenarte de luz, la que te sobre esparcirla por el mundo”. Vamos cupido, ya hemos hablado de esto, de tu esencia. Era como si nada fuese fortuito, esto tenía que estar escrito. Nunca pretendí negociar con mi amada, porque sabía que era libre y estaba enamorado de su libertad. Pero a mi mujer la habían asesinado y suicidado a la vez. Y pensar que esta es la misma mujer que había amado, por la que había luchado, por la que había crecido. Esta diva era una reencarnación del amor.

En su llanto de encierro atinó a decirme que estaba abrumada, en otro idioma me dijo que estaba muy encima de ella. Susurré despacio: “Dime mi niña, cual es mi lugar?” Mi compañera nunca me definió un lugar exacto. Jamás supe en qué momento mirarla, escucharla, hablarle, abrazarla, besarla, limitarme…siempre le mandé un ejército de un amor puro y sincero de una raza extinta. Un amor del negrito. Vamos cupido, respira, sé que estas sin aire. Muda y sin palabras, esta decisión hacía rato que estaba tomada.

Nunca perseguí intercambios, aciertos, ni placeres contigo mujer, pero te miento si digo que este no es el final que había apostado a ti. Vamos cupido, ambos sabemos que puedes dar más. Este es un final barato, en el que la influencia y el qué dirán te corroen la felicidad a trozos, como el pedazo de fe que me estas cobrando con tu partida. Empieza a devolverme detalles, el toque, la marca indeleble que separaba este amor de lo ordinario, de la corriente. “Recuerdas por qué te regalé ese anillo?” Le pregunté sonriente, y la miré esperando la respuesta acertada. Ambos habíamos acordado que eso sería un símbolo de fe, casi un salto, en el cual al mirarlo y llevarlo consigo, mi cupido sería capaz de recordar su esencia, su propósito en esta vida, sus ganas de vivir, su luz.

En ese momento mi lucero volvió en sí por un segundo y me dio la primera noción de sinceridad de la tarde, me dijo lentamente: “De verdad me tengo que ir”. Era hora de decir adiós a mi princesa. Vamos cupido, recuerda que esta es tu decisión, esto es lo que has querido. Sólo recuerda que en la vida para obtener algo muy bueno hay que pagar un precio muy alto. No viceversa. Tomó mi mano, sacó el anillo, prometió vivir feliz y dejó el anillo colocado en mí, con un viento intacto sopló un beso, sopló otro y se apagó. Su pacto había concluido. Se paró de la mesa con todo su porte, elegancia y emprendió su camino hacia otro corazón. Serás superhéroe de otra alma.

Serás de otro dulzura, pero siempre recuerda, que luego que te fuiste, yo me tomé la molestia de saldar esta cuenta… de pactar con Dios el destino de tu felicidad. Después de aquel día, de vez en cuando, cuando tomo café, suspiro delirios de amor, sangro cucharadas de fe y me digo a mi mismo: “Vamos cupido, acércate, pasa un rato…y hablemos de tu fucking puntería”.

David Mella

03 de octubre, 2010

jueves, 30 de septiembre de 2010

Dilatando amor...


Una hoja en blanco fue la primera herramienta de esta historia. Que hacer con ella? Sin nada en la mente, mis manos decian a gritos que te amo y ya no podia esconderlo. Mi corazón está dibujado en tus ojos.

Con que lapiz le escribo al amor? Yo solo era dueño absoluto de un papel. Me faltaban tus besos, no sé obtener tu atención. Como te hago saber que por ti suspira mi corazón? Pero el amor me habia traicionado un tiempo. Lo que siento ahora es un baile de ansiedad y sentimientos encontrados. Habia que retrasar el amor, pausarlo. Una mirada a la vez.

Comencé a saborear en la hoja la sensación de tenerte en mis brazos. Trazaba tus ojos, filtraba las caricias, pintaba sueños, construía nuestras vidas. Pero en mi papel aun no había nombres ni lugares para vivir. Confundido miraba el baile, en el cual la ansiedad daba vueltas a los sentimientos a son de una canción de cuna y ya no se si esperar a que caiga la noche o tomar el lienzo y pintarte la luna.

Tomé la decisión de quererte a dosis y fui buscando lentamente los ingredientes necesarios para el banquete de tus besos, la sutil necedad que le causaban tus ojos a mi alma y la tranquilidad eterna de tu cuerpo amor. Y como se le inyecta una dosis de paciencia al corazón? Como se ponen en espera los sentimientos?

Déjame cantarte tu nombre al oido, que mi río se lleve nuestro pasado, que el sol nos sorprenda exhaustos de pasión y nos caliente la ilusión de esperar, de creer. Vamos a extender la noche, yo te conquistaré suavecito y te confesaré mi amor cuando amanezca si tu te olvidas del mundo, corazón.

Ven cariño, seamos honestos, dame tu mano, toma mi hoja, quiéreme despacito y acompañame en mi viaje a dilatar el amor.
David Mella
30 de septiembre, 2010

domingo, 8 de agosto de 2010

Pesar

Solo basta una vez,

una sola vez,

y ya es una necesidad.

Como un adicto,

ansío otra dosis letal de tus labios

Perdido en la incesante búsqueda del roce de tu boca

¡Qué ganas de explorarte!

¿Habría placer más grande y fortuito

que recorrer y descubrir cada instancia de tu cuerpo?

Mi boca solo anhela tus rincones,

y andar tus espacios,

y confundir nuestros cuerpos,

y entremezclar nuestros alientos

Tomaría ese cuerpo entre mis manos

y lo hiciera solo mío en un instante

Guardaría para mi cada molécula

que compone tu aroma.

Te hubiese llevado con gusto

a la frontera de la cordura.

Transformaría tu deseo en actos.

Perderías la razón, así como yo la mía.

Pero las cartas están en la mesa.

Las palabras están dichas.

Las decisiones tomadas.

El último beso fue sellado.

Y el verbo recordar se asienta en mi pecho.

Dejarte escapar esa noche, pesa.

Mario Doñé

8 de Agosto del año 2010